martes, 2 de octubre de 2012

Cuidemos al Medio Ambiente

Aprendamos a Reciclar

Para qué sirve reciclar aluminio

Breve historia del aluminio

La utilización industrial del aluminio se remonta al siglo XIX. En 1825, el físico y químico danés Hans Christian Oersted conseguía separar una pequeña cantidad de aluminio impuro. Pero no fue hasta 1854 cuando el químico francés Henri-Etienne Sainte-Claire Deville lograba un proceso para obtener aluminio en cantidades más grandes y establecía una planta experimental a gran escala. En esa época, el aluminio se consideraba un metal precioso.

El primer aluminio comercial se logró en 1888. Su principal impulsor, Charles Martin Hall, recibió la idea de un profesor suyo de la Universidad de Ohio. El docente, Frank Jewett, aseguró a sus alumnos que la persona que consiguiera fabricar aluminio y venderlo a un precio económico se haría rica. La empresa creció hasta convertirse en Alcoa, en la actualidad una de las mayores productoras del mundo de este material.

El aluminio es el metal no férreo más popular del mundo. Sectores tan diferentes como la alimentación, el transporte, la medicina, la energía o la construcción lo utilizan de forma generalizada. Se calcula que se consumen en el mundo unos 25 millones de toneladas al año. La correcta recogida y reciclaje de sus residuos puede ahorrar grandes cantidades de mineral y de energía.
El aluminio se puede reciclar de forma indefinida sin pérdida de sus propiedades y se evita que acabe abandonado o en vertederos. Los consumidores son una parte esencial en este proceso. Reciclar estos envases es fácil, y el medio ambiente y la economía salen beneficiados.

Para qué sirve reciclar aluminio

Cada español consume una media de 90 latas al año y genera unos 13 kilos de residuos de este tipo de envases que, si llegan a la naturaleza, pueden permanecer en estado sólido durante 500 años.

El impacto ambiental y económico de utilizar aluminio primario se puede reducir en gran medida con el reciclado. El papel de los consumidores es esencial: si el residuo recuperado está contaminado con otros materiales se dificulta el proceso de selección y preparación para su reciclado. Para evitar que acabe abandonado o depositado de forma incorrecta, las latas se pueden depositar en el contenedor amarillo, de manera que se puedan tratar de forma correcta. 

El reciclaje del aluminio es muy agradecido. Se aprovecha el 100% del material y, gracias a ello, se ahorra el 95% de la energía, si se compara con la producción a partir del mineral (bauxita). La producción con aluminio reciclado genera sólo un 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

El proceso de reciclado de latas es más sencillo que con otro tipo de residuos: no hay que eliminar otros materiales, ya que tanto la tapa como el envase son de aluminio. Además, las latas vacías se pueden aplastar sin problemas. De esta manera, ocupan muy poco volumen y son fáciles de transportar (no se rompe, no arde y no se oxida).

El aluminio reciclado no disminuye de calidad: el producto que se obtiene tiene las mismas propiedades que otro elaborado a partir del mineral original. A diferencia del papel, que sólo se puede reciclar unas pocas veces, los residuos de este material se pueden aprovechar de manera indefinida. El aluminio recuperado, una vez seleccionado y prensado, se funde y, con él, se fabrican nuevos lingotes de aluminio que se utilizan para cualquier aplicación.

Desde el punto de vista económico, el reciclado es un proceso rentable porque el aluminio es un metal valioso: las latas de bebidas usadas recogidas alcanzan un valor en el mercado de más de 0,6 euros el kilo.
Ventajas y aplicaciones del aluminio

El mineral original del aluminio, la bauxita, es el tercer elemento más común de la corteza terrestre: se calcula que hay reservas para dos siglos. Los consumidores pueden encontrar este material en multitud de aplicaciones de su vida cotidiana, gracias a sus características únicas. Es muy ligero y proporciona una protección óptima: ofrece una barrera metálica impermeable a la luz, a los rayos ultra-violetas, a la corrosión, al vapor de agua, a los aceites y grasas, al oxígeno y a los microorganismos.
 

El sector de la alimentación lo utiliza porque es higiénico, no tóxico y no afecta al sabor de los productos. Por ello, es ya indispensable en la fabricación de latas, como papel de envolver, en la capa intermedia de los envases "tetra brick", en las tapas de los yogures, etc.

En el campo de la medicina, se emplea en equipos médicos y en algunos medicamentos, como los tratamientos de úlceras gástricas. También se utiliza para el tratamiento del agua: además de no ser tóxico, filtra las bacterias y las partículas no deseadas y, por ello, mantiene limpios los abastecimientos de agua.

En la industria del transporte, el aluminio se utiliza en especial en la construcción de aviones. En 1920 se fabricó el primer prototipo y desde entonces es un elemento indispensable en el sector aeronáutico, gracias a su resistencia, ligereza y maleabilidad.
 

El ferrocarril también se ha beneficiado de este material: un tren de aluminio aporta un ahorro de energía del 87% a lo largo de los 40 años de vida media, en comparación con otros trenes fabricados con elementos más pesados. Su resistencia a la corrosión y al agua del mar lo hace indispensable en cascos de barco y mecanismos acuáticos.

La industria del automóvil incluye cada vez más este elemento en sus modelos. Algunos coches deportivos, berlinas de alta gama y utilitarios ya se fabrican sólo con aluminio. Su ligereza permite reducir el peso del vehículo en un 30%: la reducción en combustible y en emisiones contaminantes es considerable.

El sector de la construcción ha aumentado el uso del aluminio en los últimos 50 años de forma importante. Este elemento se puede ver en estructuras de ventanas y puertas, y en cubiertas para grandes superficies y estadios.

Las comunicaciones y el sector energético han sustituido al cobre por el aluminio de forma progresiva desde la década de los cincuenta: es más eficiente y más económico para transportar electricidad. También se utiliza en reactores nucleares a baja temperatura porque absorbe pocos neutrones.

La industria química no está al margen de esta tendencia: una misma proporción de aluminio pesa un tercio menos que el acero. Por ello, es un material ideal para la fabricación de tubos, recipientes y aparatos muy diversos.


 

La importancia de reciclar

Cada persona tira en un año alrededor de 13 kilos de latas de aluminio y hojalata.
Un envase de aluminio continúa siendo un residuo sólido después de 500 años. Cuatro de cada cinco latas de refresco que se fabrican en el mundo son de aluminio y sólo el 50% se recupera para su reciclaje.
Actualmente, siete de cada diez latas son de aluminio y tres de acero laminado. La lata de acero blanco proviene del laminado del acero producido en las grandes siderurgias. Los bloques de acero se llegan a prensa hasta obtener un grosor de entre 2 y 0,16 mm. La tecnificación de este proceso de laminado permite ahorrar en la actualidad un 40% del acero por cada lata respecto a procesos menos modernos.
latas.jpg
Los botes de aerosol, por ejemplo, están fabricados a base de este acero tan fino. Se calcula que el precio de una lata es el 7% u 8% del valor de aquello que contiene. Si bien las latas pueden ser recipientes adecuados para envasar productos alimentarios e industriales, no debemos olvidar que constituyen un residuo que representa el 2% del peso de las basuras domésticas. Las latas se revisten con estaño y a menudo se cierran con aluminio; de esta manera se garantiza una mejor estabilidad del producto, pero en cambio se dificulta el reciclado.
Las latas metálicas son fácilmente reciclables, pero se necesitan plantas recuperadoras con un nivel de sofisticación que permita separar la hojalata de la basura triturada. Se trata de unas tecnologías muy costosas pero en estos momentos puede recuperar casi el 2% del metal procedente de las latas que se encuentran en los residuos sólidos urbanos. Para la recuperación del acero de las latas es preciso desestañarlas y extraerles el aluminio. Éste es un proceso bastante contaminante, aunque mucho menos que el de producir acero de nuevo. En consecuencia, es preciso consumir lo menos posible productos domésticos fabricados con derivados del acero, como la hojalata. Las siderurgias pertenecen al grupo de las empresas más contaminantes que existen.
En cualquier caso, el reciclaje es una medida imprescindible cuando se ha llegado a la minimización de su uso. Sería deseable disponer de contenedores especiales y que el envase metálico se utilizase únicamente para determinados productos. Desgraciadamente, actualmente se siguen enlatando todo tipo de productos, incluso los alimentarios.

Recomendaciones
  • Consumir preferentemente productos con envases retornables.
  • Evitar las latas y procurar consumir comida fresca
  • Solicitar contenedores para latas y reciclémoslas, en especial, las de aluminio.
  • El mejor reciclaje es aquel que no llega a producirse. Evitar la adquisición de productos con envase metálico si no resulta estrictamente necesario. 
Reciclaje de latas de aluminio
  • El aluminio es el más ligero de los metales, su temperatura de fusión es relativamente bajo, tiene miles de usos industriales, médicos y en la construcción. Además, por su ligereza, maleabilidad y por ser neutro, se usa para envases de bebidas y alimentos. Como es muy flexible y ligero, además de que su resistencia permite hacer envases muy delgados, el reciclaje de envases de aluminio es muy fácil para el consumidor, tanto en su separación, su almacenaje y su transporte.

    Por ser un material con muchos usos, es posible recliclarlo para varias industrias y no sólo para orientado para la industria refresquera. El envase de aluminio más caraterístico, son las latas de bebida, todos alguna vez consumimos productos envasados en aluminio. Para su reciclaje, sólo hace falta comprimir las latas y almacenarlas hasta tener una cantidad razonable para llevarla al centro de reciclado.

    Se puede vender, también se puede donar, eso depende del gusto de cada quien.
     
SABIAS QUE?
  • Para obtener 1 tonelada de aluminio puro se necesitan cuatro de bauxita y en este procesa de reducción se consume gran cantidad de energia
  • La producción de aluminio requiere 14 kilovatios/hora para obtener 4kg de aluminio de la alúmina
  • El proceso de extracción del aluminio produce un fango rojo (óxidos de hierro, titanio,...) muy contaminante
  • En kilogramo de aluminio es equivalente a 50 latas de bebidas.
  • Una lata de aluminio tarda en descomponerse entre 200 y 500 años.
  • Si tiras una lata de bebida (o cualquier refresco) estarás desperdiciando la energio equivalente a una lata de gasolina (que es lo que se ha utilizado en su fabricación)
  • Las latas son recursos muy valioso de nuestra basura; al fundirse se fabrican nuevas latas u otros productos
  • Fabricar latas con material reciclado reduce un 95% la contaminación y necesita un 90% menos de endergía que hacerlo a partir de bauxita
  • En nuestro país se recicla un 8,6% (segun MIMAM) de lo que consumimos.
  • El valor del aluminio desechado está sobre las 140 pesetas por kilogramo aproximadamente. Lo que viene a representar unas 2 pesetas por lata de bebida.
  • EL papel de aluminio se recicla únicamente en una tasa de 5%. Cada año, la industria tabaquera tira 29.000 toneladas de aluminio a vertederos en todo el mundo en forma de papel aluminio.